Círculo de Pilotos de Yate

Un lugar de encuentro para los amantes de la navegación

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Achicar el trapo y el pánico

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Publicado por gentileza de Campo Embarcaciones

http://www.campoembarcaciones.com

¡Cualquier imbécil es capaz de dejar todo el trapo arriba!, estalló el capitán del clíper, indignado porque el oficial de guardia no había ordenado acortar el paño.

Estas airadas palabras se pronunciaron hace más de un siglo.

Saber cuándo y cómo achicar fue y es uno de los temas que mayor habilidad y experiencia requiere en el aficionado o en el marino profesional

Como en casi todo…

El secreto está en el equilibrio

Cuando navegamos, el timón nos envía muchas sensaciones y es nuestro aliado a la hora de saber si necesitamos corregir el equilibrio de las velas.

Si el barco no avanza con el timón a la vía sea cual sea el rumbo y la fuerza del viento tendremos que corregir el plano vélico.

Si el velero se nos va al viento, tendremos que reducir algo de mayor o aumentar algo la superficie de vela en proa.

Por el contrario, si el barco no quiere orzar, tendremos que recoger el genoa o aumentar la superficie de vela mayor.

Un velero bien equilibrado es como con una tabla de windsurf, que es capaz de navegar a cualquier rumbo sin necesidad de ningún timón.

Cuando achicar

Al  mal tiempo,  buenos son los rizos

En la navegación de crucero al empeorar el tiempo se deben tomar rizos en forma progresiva, tratando de anticipar la necesidad inmediata, contrario a la inclinación natural de posponer la ingrata tarea en espera de que el tiempo mejore.

Es evidente que cuanto más demoremos en tomar rizos, más costará hacerlo y aumentará el esfuerzo que tendrá que aguantar la jarcia y el peligro de que sufra averías.

Gran parte de esto se evita achicando el paño a tiempo.

El barco llega a su velocidad máxima ante el viento en fuerza 5 por lo cual, tomar rizos en forma preventiva o cambiar la vela de proa por otra menor sacrifican muy poco el pujamen. Perderemos a lo sumo medio nudo lo que es de mínima importancia en una travesía.

Dejar todo el paño supone una carga para el aparejo, jarcia y tripulación, absolutamente desproporcionada a la ganancia.

Cómo achicar

Esa es la cuestión

Según cómo achiquemos  nuestro  barco podrá quedar e quilibrado, con tendencia a derivar o con tendencia a orzar.

Lograremos el equilibrio cuando a pesar de haber acortado el paño no modificamos el centro de empuje vélico

Imaginemos que vamos orzando. Como ha subido el viento decidimos reducir algo de paño porque notamos demasiada presión en las velas y escoramos mucho. Si por ejemplo tomamos dos rizos en mayor y solo recogemos una mínima parte de la genoa,  habremos avanzado el centro de las velas y por lo tanto el barco tenderá a derivar.

En estas circunstancias necesitamos llevar mucho el timón hacia el viento para  seguir orzando. Notaremos que para continuar al mismo rumbo de ceñida, la caña del timón hace mucha fuerza y además se producen torbellinos y resistencias al avance en el timón que se esfuerza a duras penas para neutralizar el desequilibrio de nuestro plano vélico.

En estas condiciones, si el barco está muy desequilibrado, llegará un momento en el que no conseguiremos ceñir, por mucho que llevemos el timón al viento. Notaremos como la caña se queda "fofa" y sin capacidad alguna de ceñida.

En este mismo ejemplo si lleváramos rumbos en popa no notaríamos ningún problema. Navegará bien a pesar de estar desequilibrado, pero dejará de ir bien en cuanto empecemos a ceñir

Tan malo como el desequilibrio anterior es  decidir recoger toda la genoa y dejar la mayor entera. El centro de empuje de las velas estará ahora retrasado y el barco tenderá a caer a barlovento.

El efecto puede llegar a ser muy molesto, ya que notaremos que el barco no nos hace caso y nuestro timón va casi “ libre”, pues a pesar de girarlo o mover la caña buscando rumbos más abiertos, no obedece.

Como  es de imaginar la culpa no es del timón, ni del barco, ni del viento. Somos nosotros los que estamos haciendo mal las cosas.

Un poco de vapor no está de mas

Con muchas olas y demasiado viento lo mas acertado será recoger mucho las velas pero esto puede hacer que el barco se quede sin arrancada y con poca capacidad de ceñida por lo cual, ayudarnos un poco con el motor puede ser de mucha utilidad para lograr un mejor avance entre las olas

Pero OJO!!! ... recoger todo el trapo y navegar sólo con el motor es un error pues este no entrega ni de lejos la potencia necesaria para navegar contra estos estados de la mar.

Con fuerte viento, las velas por pequeñas que sean, son capaces de ofrecer el equivalente a muchos más caballos de potencia que los que podemos obtener del motor.